La magia de observar al otro
Hoy, mientras caminaba por esta mágica ciudad, llegué a un gimnasio donde estaban bailando.
Entré y me di cuenta de que también había hombres en la clase, incluso bailaban más que las mujeres; eran hombres felices de mover su cuerpo, de reír y de disfrutar el momento.
Luego caminé hasta un café y observé cómo había cuatro mujeres solas, leyendo, tomando un café y todas con la misma sensación de estar obligadas a estar solas para poder conocerse.
Fue entonces cuando volvió a mí una pregunta que llevo varias semanas cuestionando:
¿De verdad necesitamos estar solos para conocernos?
¿Será que esa idea de que “debes estar solo para poder conocerte y luego así amar a otro” es solo una creencia más, que lo único que ha hecho es separarnos y hacernos sufrir aún más?
Entiendo que una cosa es integrar nuestra energía femenina y masculina, pero otra muy distinta es tomar distancia por completo del otro.
Creo que ya es tiempo de volver a mirarnos con amor, con respeto, entender que somos seres distintos y que la única forma de ser felices es permitirnos ser.
Cansancio de la separación: la energía femenina y masculina
En lo personal estoy cansada de los viajes, retiros, fiestas y encuentros “solo para mujeres”.
¿Será que fuimos nosotras mismas las que castramos a los hombres y les quitamos su energía, su fuerza?
¿Será que fuimos nosotras, con nuestra energía de creación, las que creamos una energía tan poderosa que los hombres se paralizaron y no supieron qué hacer?
Un nuevo despertar masculino
Y al verlos, no puedo dejar de pensar que tal vez el verdadero cambio no sea solo de nosotras, sino de todos.
Estamos siendo testigos de una etapa en la que tanto hombres como mujeres buscamos lo mismo: reconciliarnos con nuestra esencia, reencontrarnos con el otro y aprender a caminar juntos desde el respeto y la consciencia.
Porque al final, el camino no se trata de quién despierta primero, sino de cómo nos miramos y acompañamos en ese despertar.
Recuerda
La vida es un viaje de transformación, y depende de nosotros cómo queremos vivir la vida viva.




