Los primeros pasos del autoconocimiento
En esos días yo estaba en medio de mis primeros pasos en el proceso de autoconocimiento, reconociendo que estaba llena de creencias, que tenía una carga familiar gigante y que además tenía unas ganas locas de hacer un cambio, pero no sabía cómo hacerlo.
Estando en Auckland conocí a cuatro personas maravillosas: Laura, María Ester, Marco y Jonathan, que hicieron que mi estadía en ese lugar fuera única e inolvidable.
El salto al vacío: una decisión valiente
Un día llegó Marco y me dice:
“¿Vamos a tirarnos en paracaídas?”
Lo pensé un poco y utilicé todo mi dinero para pagar esta inolvidable experiencia.


Partimos Laura, Marco y Jonathan, todos de nacionalidad venezolana, con un poco de susto y la adrenalina a mil.
Llegamos al lugar, nos explicaron todo: como subiríamos, temas de seguridad, etc., y partimos a la avioneta.
Me acuerdo de ese momento y se me vuelve a apretar el estómago: eso fue pura valentía y poner a prueba mis ganas de hacer un cambio real en mi propia vida.
El momento del salto
El instructor me dijo:
“Si decides no tirarte está bien, solo nos devolvemos y listo.”
Pero en cuanto abrió la puerta de la avioneta, mi alma sabía que no había vuelta atrás. Escuché 1, 2, 3 y listo:
Ya estaba volando.
Me sentía tan libre, tan liviana… solo disfruté y miré desde arriba la hermosa isla con toda su energía maorí. Y mientras bajábamos, el instructor me pasó el mando del paracaídas y me decía:
“Left, right” —“Izquierda, derecha.”
Era maravilloso sentir que podía fluir en el aire; me sentía como un pajarito, mirando desde lo alto.
Cuando llegó el momento de aterrizar y eso sí que se sintió fuerte, pero el instructor hizo su pega y yo solo dije:
“LO HICE.”
El poder de vencer el miedo
Hasta ese momento nadie sabía que me acompañaba mi querida Disautonomía. Para mí fue un secreto hasta que me lancé y pude confirmar que mi corazón resistió y que estaba viva.
Esta experiencia me dio el puntapié inicial para comenzar mi viaje de autoconocimiento y sanación. No me importó el dinero: desde ese momento supe que nunca me iba a faltar nada.
Conecté con la abundancia en todas sus formas.
Nos fuimos del lugar con la adrenalina a mil y el instructor nos dijo:
“No se vayan de carrete, vayan a dormir. Desde hoy sus vidas cambiaron para siempre: el límite para ustedes es el cielo.”
Miedo o alma: tú decides
Quise compartir esta experiencia porque sé que much@s saben y quieren hacer un cambio en sus vidas, pero les detiene el miedo.
Yo también tuve miedo, y aún se presenta en distintas formas, pero entendí que cuando existe el miedo es solo una mala jugada del ego.
El ego no te quiere soltar, porque sabe que si conectas con tu alma, todo cambia.
Entonces…
¿Hasta cuándo le das el poder al miedo en tus decisiones?
Eso depende solo de ti. Cada uno de nosotros es responsable de su propia vida. Aquí ya no existen culpables: solo existe un responsable de decidir ser feliz, y ese eres tú.




